viernes, 17 de febrero de 2012

Profesor, gracias

Un homenaje a todos los maestros y maestras, profesores y profesoras, educadores y educadoras que han conformado nuestra vida escolar y que gracias a su labor, hoy somos quien somos.

La fórmula Julio Verne



Un instituto de Leganés logra en 4 años rebajar a la mitad el fracaso escolar entre sus alumnos. ¿El secreto? 

Divertirse





ENCUENTRO INTERNACIONAL EDUCARED 2011

Una de las sorpresas más divertidas que se encontraron los más de 1.000 docentes que asistieron al Encuentro Internacional EducaRed 2011 fue la actuación de los grupos Ron Lalá y Primital Bros. Con sus divertidas letras reclamaron la figura del docente 2.0


¿ Quién soy?

Mi carrera profesional como maestra de Educación Infantil comienza hace 11 años, trabajando en un colegio concertado de la zona Noroeste de Madrid.

Desde muy pequeña tenía claro que mi vocación estaba en las aulas, a pesar de que mi experiencia como alumna no fue del todo satisfactoria. Demasiados profesores que no aportaban mucho, asignaturas que no me interesaban lo más mínimo y la sensación de que en el cole te enseñaban cosas que no servían para nada, sobretodo para la vida, una vez que las extrapolabas del aula a la vida diaria,   no les encontraba ninguna ubicación práctica. Había que saberse las cosas porque sí, no se estudiaban las cosas que realmente nos interesaban y había un ambiente en el que había una clara separación entre los alumnos y profesores.

He de resaltar, que de toda mi etapa escolar tengo en el recuerdo  tres o cuatro profesores, que me hicieron pasar muy buenos cursos: grandes personas y grandes profesionales. ¡Qué bien se aprendía con ellos y qué fácil se veían sus asignaturas! Parecía que hacían magia y que sin darte cuenta además de pasar un buen rato te llevabas la lección aprendida. Lo malo es que como he dicho anteriormente estos profesores no abundaban, así que había que tener mucha suerte para que te tocara en sus clases.
Quizás por todo este argumento se me planteó la idea de estudiar magisterio para aunque fuera desde mi “micromundo” ( mi aula) poder aportar ese granito de arena para cambiar todo aquello que en mi infancia como escolar, no había tenido sentido.

Con 18 años empiezo a estudiar la carrera de Historia en la Universidad Complutense de Madrid. Curso hasta tercero y después de acabar dicho curso  lo dejo y me matriculo para el curso siguiente en Magisterio de Infantil.
Acabo la carrera compaginando horarios con un trabajo que me busco de secretaria para poder costearme los estudios. Al acabar  y tras varias entrevistas  profesionales me dan un trabajo de tutora en una clase de Infantil.

Al principio me pasan por la cabeza muchas dudas: ¿ valdré para esto? ¿ podré transmitir a mis alumnos todo lo que llevo dentro? Tengo sentimientos encontrados, por un lado mucha alegría y ganas ,  por otro miedo por la gran responsabilidad que me supone pensar en lo que voy a hacer. En el fondo sé que esto es en lo que quiero trabajar y me animo diciéndome y pensando que voy a ser capaz de hacerlo y además bien.

Desde entonces, han transcurrido once años en las aulas. ¿ El balance? Muy positivo, es cierto que no todo ha sido fácil, ha habido momentos de inseguridad, de cansancio, de incomprensión....pero qué gratificante es ver como esos niños pequeñitos que empezaron el cole conmigo: todavía tengo en el recuerdo como esos primeros días lloraban y lloraban porque no querían separarse de sus madres y me miraban de manera desconfiada, ahora me ven por los  pasillo y me cuentan sus cosas, me felicitan por mi cumpleaños y me dicen que se acuerdan de lo bien que lo pasaron en mi clase y sobretodo lo felices que eran. No sé si es egoísta, pero además de con gran cantidad de recuerdos( que son demasiado extensos como para relatarlos) me quedo con esa frase “ lo felices que eran”. Ser feliz en esa etapa de la vida es fundamental para un buen desarrollo tanto emocional como para el aprendizaje.
Cuando uno está feliz lo transmite a los demás, tanto a sus compañeros como al profesor que le sirve de motor para seguir adelante en su labor educativa. De esta manera la relación alumno- profesor se retroalimenta y culmina con un aprendizaje satisfactorio y por supuesto significativo.

Pero no debemos olvidar aspectos fundamentales para ser un buen profesor como la motivación, empatía, coherencia, optimismo, alegría, creatividad, espontaneidad, paciencia, afectividad, colaboración, responsabilidad y ganas de aprender: de ahí que  a mis 37 años, tres hijos y 11 años como maestra me matricule en la universidad de nuevo para cursar una segunda especialidad y así ampliar mis conocimientos por si llega la ocasión, poder conocer un poco más otras etapas educativas.

jueves, 16 de febrero de 2012

¿ Dónde estoy?


Actualmente mi trabajo lo desarrollo en una clase de infantil con niños de 4 años.

Lo primero que trato todos los días es de entrar en clase de buen humor, dejando mis “problemas” en casa y con una actitud positiva y con muchas ganas de comenzar un nuevo días con mis alumnos.

Me esfuerzo por crear un clima de interés y de motivación  a la vez que de participación sobretodo en la asamblea. Favoreciendo una conversación fluida donde expresen sus ideas y sus emociones. En función de cómo se encuentren desarrollaremos unas actividades u otras.

¿ A dónde voy?



Mi filosofía docente se basa en unos valores que para mi son fundamentales. Creo que el niño para aprender debe ser feliz. Partiendo de este principio el aprendizaje debe ser significativo para el alumno. Los contenidos tienen que ser próximos  a sus experiencias  para que puedan relacionarlo con lo que saben y así experimentar y contrastar. En este aprendizaje debe darse un desajuste intelectual y debe tener una finalidad.

Un papel fundamental juegan las inteligencias múltiples, con ellas nos damos cuenta de que no todos nuestros alumnos aprenden de igual manera, así que el docente debe tratar de individualizar los aprendizajes. Al igual que hay que tener en cuenta estas inteligencias, también debemos poner atención en los diferentes  ritmos  de aprendizaje, en su nivel de capacidad y en sus intereses. El niño aprende mejor , si lo que enseñamos le gusta y le interesa, así  que debemos hacer nuestra labor de manera amena y emocionante.

No debemos olvidarnos lo importante que es, para el aprendizaje, la motivación. Nuestros alumnos deben sentirse motivados desde el inicio por el profesor, debemos hacerle saber que aprender no sale bien a la primera, pero que hay que seguir adelante y que estamos con ellos para acompañarlos. Deben ver que confiamos en ellos y que somos sus compañeros en este viaje de aprender. Para ello es importante cuidar su desarrollo afectivo-social.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Experiencias de aprendizaje con profesores.




La experiencia de aprendizaje con profesores se traslada a un trabajo en equipo. Todas las semanas nos reunimos con los compañeros del ciclo, donde programamos la semana y planeamos las actividades que vamos a llevar a cabo. Estas reuniones semanales son muy positivas ya que a parte de los estrictamente profesional también nos permite tener una relación personal más estrecha que, repercute en un trabajo mejor hecho y más satisfactorio.


Otro aspecto a resaltar de estas reuniones es el intercambio de experiencias :nos contamos actuaciones y situaciones de clase, de las cuales aprendemos unos de otros.

A la vez que estas reuniones de ciclo, todas las semanas nos reunimos con el claustro de profesores del cole. En dichas reuniones se abordan temas de interés general. De estas reuniones no se suele sacar mucho en claro ya que al ser tan numeroso el claustro, es difícil llegar a un acuerdo. Se suele perder bastante el tiempo, ya que muchos de los temas se tienen que volver a tocar en las reuniones de etapa.

Las primeras experiencias con profesores las tuve cuando realice las prácticas estudiando la carrera. Es cierto que tuve mucha suerte y has hice con dos maestras, de esas que  dejan huella y que piensas ¡ojalá yo llegue a ser como ellas!. Estas prácticas me sirvieron para dar más impulso a mis ganas de dedicarme a esta profesión. Hoy en día mis experiencias de aprendizaje con los profesores con los que trabajo, son muy buenas creo que siempre se puede aprender de los compañeros. También es cierto que a veces te toca trabajar con gente que tienen ideas muy distintas a las tuyas y se produce cierta tensión, es ahí donde surgen roces y diferencias.