Un homenaje a todos los maestros y maestras, profesores y profesoras, educadores y educadoras que han conformado nuestra vida escolar y que gracias a su labor, hoy somos quien somos.
viernes, 17 de febrero de 2012
La fórmula Julio Verne
Un instituto de Leganés logra en 4 años rebajar a la mitad el fracaso escolar entre sus alumnos. ¿El secreto?
Divertirse
ENCUENTRO INTERNACIONAL EDUCARED 2011
Una de las sorpresas más divertidas que se encontraron los más de 1.000 docentes que asistieron al Encuentro Internacional EducaRed 2011 fue la actuación de los grupos Ron Lalá y Primital Bros. Con sus divertidas letras reclamaron la figura del docente 2.0
¿ Quién soy?
Mi carrera profesional como maestra de Educación Infantil comienza
hace 11 años, trabajando en un colegio concertado de la zona Noroeste de
Madrid.
Desde muy pequeña tenía claro que mi vocación estaba en las aulas,
a pesar de que mi experiencia como alumna no fue del todo satisfactoria.
Demasiados profesores que no aportaban mucho, asignaturas que no me interesaban
lo más mínimo y la sensación de que en el cole te enseñaban cosas que no
servían para nada, sobretodo para la vida, una vez que las extrapolabas del
aula a la vida diaria, no les
encontraba ninguna ubicación práctica. Había que saberse las cosas porque sí,
no se estudiaban las cosas que realmente nos interesaban y había un ambiente en
el que había una clara separación entre los alumnos y profesores.
He de resaltar, que de toda mi etapa escolar tengo en el
recuerdo tres o cuatro profesores, que
me hicieron pasar muy buenos cursos: grandes personas y grandes profesionales.
¡Qué bien se aprendía con ellos y qué fácil se veían sus asignaturas! Parecía
que hacían magia y que sin darte cuenta además de pasar un buen rato te
llevabas la lección aprendida. Lo malo es que como he dicho anteriormente estos
profesores no abundaban, así que había que tener mucha suerte para que te
tocara en sus clases.
Quizás por todo este argumento se me planteó la idea de estudiar
magisterio para aunque fuera desde mi “micromundo” ( mi aula) poder aportar ese
granito de arena para cambiar todo aquello que en mi infancia como escolar, no
había tenido sentido.
Con 18 años empiezo a estudiar la carrera de Historia en la
Universidad Complutense de Madrid. Curso hasta tercero y después de acabar
dicho curso lo dejo y me matriculo para
el curso siguiente en Magisterio de Infantil.
Acabo la carrera compaginando horarios con un trabajo que me busco
de secretaria para poder costearme los estudios. Al acabar y tras varias entrevistas profesionales me dan un trabajo de tutora en
una clase de Infantil.
Al principio me pasan por la cabeza muchas dudas: ¿ valdré para
esto? ¿ podré transmitir a mis alumnos todo lo que llevo dentro? Tengo
sentimientos encontrados, por un lado mucha alegría y ganas , por otro miedo por la gran responsabilidad
que me supone pensar en lo que voy a hacer. En el fondo sé que esto es en lo
que quiero trabajar y me animo diciéndome y pensando que voy a ser capaz de
hacerlo y además bien.
Desde entonces, han transcurrido once años en las aulas. ¿ El
balance? Muy positivo, es cierto que no todo ha sido fácil, ha habido momentos
de inseguridad, de cansancio, de incomprensión....pero qué gratificante es ver
como esos niños pequeñitos que empezaron el cole conmigo: todavía tengo en el
recuerdo como esos primeros días lloraban y lloraban porque no querían
separarse de sus madres y me miraban de manera desconfiada, ahora me ven por
los pasillo y me cuentan sus cosas, me
felicitan por mi cumpleaños y me dicen que se acuerdan de lo bien que lo
pasaron en mi clase y sobretodo lo felices que eran. No sé si es egoísta, pero
además de con gran cantidad de recuerdos( que son demasiado extensos como para
relatarlos) me quedo con esa frase “ lo felices que eran”. Ser feliz en esa
etapa de la vida es fundamental para un buen desarrollo tanto emocional como
para el aprendizaje.
Cuando uno está feliz lo transmite a los demás, tanto a sus
compañeros como al profesor que le sirve de motor para seguir adelante en su
labor educativa. De esta manera la relación alumno- profesor se retroalimenta y
culmina con un aprendizaje satisfactorio y por supuesto significativo.
Pero no debemos olvidar aspectos fundamentales para ser un buen
profesor como la motivación, empatía, coherencia, optimismo, alegría,
creatividad, espontaneidad, paciencia, afectividad, colaboración,
responsabilidad y ganas de aprender: de ahí que
a mis 37 años, tres hijos y 11 años como maestra me matricule en la
universidad de nuevo para cursar una segunda especialidad y así ampliar mis
conocimientos por si llega la ocasión, poder conocer un poco más otras etapas
educativas.
jueves, 16 de febrero de 2012
¿ Dónde estoy?
Actualmente mi
trabajo lo desarrollo en una clase de infantil con niños de 4 años.
Lo primero que
trato todos los días es de entrar en clase de buen humor, dejando mis
“problemas” en casa y con una actitud positiva y con muchas ganas de comenzar
un nuevo días con mis alumnos.
Me esfuerzo
por crear un clima de interés y de motivación
a la vez que de participación sobretodo en la asamblea. Favoreciendo una
conversación fluida donde expresen sus ideas y sus emociones. En función de
cómo se encuentren desarrollaremos unas actividades u otras.
¿ A dónde voy?
Mi filosofía
docente se basa en unos valores que para mi son fundamentales. Creo que el niño
para aprender debe ser feliz. Partiendo de este principio el aprendizaje debe
ser significativo para el alumno. Los contenidos tienen que ser próximos a sus experiencias para que puedan relacionarlo con lo que saben
y así experimentar y contrastar. En este aprendizaje debe darse un desajuste
intelectual y debe tener una finalidad.
Un papel
fundamental juegan las inteligencias múltiples, con ellas nos damos cuenta de
que no todos nuestros alumnos aprenden de igual manera, así que el docente debe
tratar de individualizar los aprendizajes. Al igual que hay que tener en cuenta
estas inteligencias, también debemos poner atención en los diferentes ritmos
de aprendizaje, en su nivel de capacidad y en sus intereses. El niño
aprende mejor , si lo que enseñamos le gusta y le interesa, así que debemos hacer nuestra labor de manera
amena y emocionante.
No debemos
olvidarnos lo importante que es, para el aprendizaje, la motivación. Nuestros
alumnos deben sentirse motivados desde el inicio por el profesor, debemos
hacerle saber que aprender no sale bien a la primera, pero que hay que seguir
adelante y que estamos con ellos para acompañarlos. Deben ver que confiamos en
ellos y que somos sus compañeros en este viaje de aprender. Para ello es
importante cuidar su desarrollo afectivo-social.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Experiencias de aprendizaje con profesores.
La experiencia
de aprendizaje con profesores se traslada a un trabajo en equipo. Todas las
semanas nos reunimos con los compañeros del ciclo, donde programamos la semana
y planeamos las actividades que vamos a llevar a cabo. Estas reuniones
semanales son muy positivas ya que a parte de los estrictamente profesional
también nos permite tener una relación personal más estrecha que, repercute en
un trabajo mejor hecho y más satisfactorio.
Otro aspecto a
resaltar de estas reuniones es el intercambio de experiencias :nos contamos
actuaciones y situaciones de clase, de las cuales aprendemos unos de otros.
A la vez que
estas reuniones de ciclo, todas las semanas nos reunimos con el claustro de
profesores del cole. En dichas reuniones se abordan temas de interés general.
De estas reuniones no se suele sacar mucho en claro ya que al ser tan numeroso
el claustro, es difícil llegar a un acuerdo. Se suele perder bastante el
tiempo, ya que muchos de los temas se tienen que volver a tocar en las
reuniones de etapa.
Las primeras
experiencias con profesores las tuve cuando realice las prácticas estudiando la
carrera. Es cierto que tuve mucha suerte y has hice con dos maestras, de esas
que dejan huella y que piensas ¡ojalá yo
llegue a ser como ellas!. Estas prácticas me sirvieron para dar más impulso a
mis ganas de dedicarme a esta profesión. Hoy en día mis experiencias de
aprendizaje con los profesores con los que trabajo, son muy buenas creo que
siempre se puede aprender de los compañeros. También es cierto que a veces te
toca trabajar con gente que tienen ideas muy distintas a las tuyas y se produce
cierta tensión, es ahí donde surgen roces y diferencias.
Experiencias de aprendizajes con alumnos.
Los objetivos
del aula, además de alcanzar los contenidos se trata de llevar a cabo un
trabajo por competencias. Entre los objetivos más importantes de mi clase se
encuentran: la autonomía, el interés y la ilusión por aprender, el disfrute por
conocer cosas nuevas, el trabajo por equipos, las emociones y la creatividad.
La metodología
la llevamos a cabo a través de una serie de fichas que a diario realizamos con los alumnos. Con
un método global de una editorial y otra serie de libros que complementan
algunas áreas a dicho método. Tratamos de utilizar y de introducir materiales
atractivos e interesantes : canciones, pinturas, talleres, cuentos etc... para
hacer del aprendizaje divertido.
La evaluación
es continua y basada , casi en su totalidad, en la observación. Día a día vas
haciéndote a la idea de cómo va cada niño y cómo evoluciona en sus logros y
aprendizajes.
Posteriormente
y al finalizar el trimestre se les entrega a los padres, un boletín
informativo, para que puedan seguir la evolución de sus hijos. Al mismo tiempo,
y durante el trimestre, se hacen tutorías con los padres para que tengan
información de todos los aspectos relevantes de la educación de sus hijos.
Los resultados
de los aprendizajes, suelen ser en su totalidad, satisfactorios aunque si se
utilizara otro tipo de metodología, yo creo que lo serían todavía más. En el
colegio donde trabajo seguimos anclados en los métodos globales de fichas y más
fichas, cuando sería más interesante( bajo mi punto de vista) otras
metodologías como el trabajo por proyectos. El problema de introducir este tipo
de cambios, es “convencer” al claustro de que se puede hacer y de que es bueno
cambiar. En general, en el colegio donde yo trabajo es difícil introducir
nuevos cambios.
Esta es mi
realidad, así que día a día intento “innovar” desde mi aula , para que el
aprendizaje de los niños sea mejor o por lo menos distinto.
Algunos
cambios que se han producido en las aulas, ha sido la introducción de las
nuevas tecnologías que han facilitado la labor a los docentes y también a los
alumnos. Es cierto que con Internet es más fácil encontrar material atractivo y
variado. Es una fuente inagotable de recursos que a los niños les encanta.
Otro cambio
que podemos resaltar, es la introducción en las aulas de las pizarras
digitales, los aprendizajes son más significativos y más amenos con este
soporte visual.
lunes, 13 de febrero de 2012
Actuaciones para mejorar mi aprendizaje como profesor.
- Formación
recibida:
Curso de voz y fonología: lo aprendido en este curso lo pongo en
práctica a diario en el aula . me parecía de gran importancia hacerlo ya que la
voz es el instrumento de trabajo de un maestro.
Curso música y plástica : muy útil como medio de expresión en un
aula de infantil, ya que a través de estas dos materias tanto el profesor como
los alumnos aprenden y disfrutan.
Curso del uso de la pizarra digital: de gran utilidad para manejar
este instrumento de nueva incorporación en el aula.
Curso de psicomotricidad: muy importante para la etapa de
infantil, ya que el movimiento es un vehículo para el aprendizaje.
miércoles, 8 de febrero de 2012
ESCUELAS INTELIGENTES: Metodología y Habilidades Docentes
El profesor, hoy
1)
Profesorado novel / profesorado veterano
Es de gran importancia la interacción de unos con otros.
Sin duda, la mejora de la calidad en la educación y en la condición docente tiene su
mayor probabilidad en las nuevas generaciones. Esta noción debe ser admitida por los
profesores veteranos, como en cualquier actividad.
No obstante hay una disposición ambivalente por parte del profesorado novel. Se
considera, en su fuero interno, mejor preparado que el profesorado veterano; mientras,
padece la tensión de encontrarse con una situación nueva, a veces bastante distinta en su
realidad cotidiana con lo imaginado previamente, y llega a dudar de su seguridad.
De ahí que sea esencial, desde el profesor veterano la acogida estimulante y el apoyo
al joven, y desde éste el aprovechamiento de la experiencia del veterano, su consejo y
reflexión.
2)
El entorno educacional
El cambio del contexto es permanente. El del alumno actual es diferente al del profesor
en sus tiempos de alumno. Pero, hoy, hemos de añadir ciertos cambios cualitativos en
la sociedad y la presencia de unos nuevos sistemas de comunicación que “globalizan” y
aceleran los cambios. Estos cambios encuentran generalmente una respuesta más lenta
en las adaptaciones educativas.
Por otra parte, en nuestra cultura, se entiende que el progreso social, individual y
económico depende de la importancia y aportación que se haga al sistema educativo. Y,
a veces, este concepto no se sigue del suficiente apoyo en cantidad y ritmo.
Varios corolarios se deducen de lo anterior:
Los cambios contextuales son tan complejos que hay quienes admiten que estamos en la
transición de un tipo a otro de sociedad.
Ante tales cambios hay administraciones que pretenden aplicar fórmulas simples.
Lo ideal, que a menudo no se cumple, sería que el profesorado incorporase una cantidad
de aprendizaje en la organización educativa, por lo menos proporcional al volumen de
los cambios del entorno. Y, entre los objetivos de la formación de docentes, debe estar
el promover su capacidad de aprendizaje autorregulado.
3)
Educar actualmente
La educación hoy no es, en lo conceptual, tan diferente a la que recibimos hace ya
algún tiempo. Los ejes siguen siendo los mismos: no hay alumno que aprenda si no
está motivado; la educación no es sólo información sino, además, formación afectiva,
adaptación social y autonomía moral; debe existir continuidad educacional, sin fisuras,
entre colegio y familia.
¿Qué es lo que sucede? Que las modificaciones han sido recientemente muy grandes. El
niño nace y se desarrolla en unas condiciones de alto bienestar; la colaboración familiar
está mermada por las condiciones de trabajos de los padres, madre y padre, ambos;
los instrumentos y estrategias de enseñanza son nuevos en la formación de muchos
2
profesores; y un largo etcétera que propicia el riesgo de desmoralización de la clase
docente.
A pesar de los diseños de modelo educativo, la realidad de cada día es la de un
educador en solitario ante un grupo de alumnos, miscelánea de incógnitas individuales
y grupales. De otro lado, cada educador tiene una competencia natural diferente para
formar, informar, motivar, dar y recibir afecto, y tener empatía con todos y cada uno
de los alumnos. Aunque el educador adquiera cada vez más veteranía, el aula es un
experimento nuevo cada curso, que obliga al profesor a comparar la situación en la
que se inicia con otras precedentes. En definitiva, una clase no es sólo una situación
cognitiva sino, tanto o más, es una situación emocional.
Esta es la razón por la que el Centro inteligente puede alcanzar resultados excepcionales
con un conjunto de personas normales.
El buen educador se hace imprescindible y se anticipa a las necesidades de los alumnos,
consigue la admiración y el respeto, y logra que se le desee y no que se le soporte.
Conocer al profesor: sus preocupaciones, habilidades y competencias
1)
Según algunos estudios, a los profesores les preocupa principalmente: la violencia, en
lo social; la escasa valoración que la sociedad da a u tarea; la poca colaboración de las
familias.
La vida docente es dilatada y, generalmente, atraviesa distintas etapas, a la par que
coexiste con su propia historia personal y familiar. La disposición del docente comienza
con el descubrimiento de la realidad educativa, sigue una larga fase de estabilización,
en la que pueden incidir preocupaciones nuevas, y, dependiendo de cada individuo,
conduce a un ejercicio prolongado de responsabilidad, con capacidad de innovación
permanente, o a un distanciamiento y negligencia.
No hay que olvidar que es la docencia es una de las profesiones que da mayor
satisfacción a quien la ejerce, al tiempo que produce un enorme desgaste emocional.
Ser buen profesor, como en pocas profesiones, es una mezcla proporcionada de
condición natural y de oficio bien aprendido. No es una actividad rutinaria, es una
artesanía intelectual y afectiva.
El profesor, cuando reflexiona sobre su implicación personal en su labor, se pregunta
sobre su imagen, su estima, la motivación hacia esta profesión, las percepciones de su
tarea y la visión de su perspectiva futura.
Hay estilos diferentes de profesores y hay clasificaciones, unas basadas en su talante,
otras en su conflictividad, y las hay hasta de consideraciones jocosas basadas en su
ineptitud: el “gasolinero”, el “jardinero”, el “cuartelero” y el “circense”. A la postre,
es más difícil definirlos y clasificarlos que distinguir de entre ellos los excelentes, los
corrientes y los malos; como en cualquier actividad, la medianía predomina y escasean
los primeros y terceros.
2)
Las habilidades de un docente, como se desprende de las consideraciones anteriores,
exceden de la mera información y deben incluir una actitud de conocimiento, diálogo y
motivación de los alumnos, capacidad para ilusionarnos, etc.
Estas habilidades se adquieren mediante la formación permanente, la curiosidad
cultural, el compromiso vocacional, la reflexión, interés por la innovación y pertenencia
3
eficaz a un grupo o equipo.
La competencia de un profesor no se manifiesta plenamente desde el comienzo de su
vida profesional. Son los hábitos y las habilidades los que de forma progresiva permiten
que la alcance.
Métodos de docencia
El método de aprendizaje refleja la personalidad del profesor y su capacidad para
obtener de su experiencia docente una investigación provechosa para él, los alumnos y
el equipo de trabajo.
El aula es el espacio donde se aplica el método. La metodología se sitúa en el portfolio,
donde recogemos nuestra historia y experiencia, y en la comunidad de aprendizaje,
interacción comprometida de profesores genuinos, alumnos-profesores, y padres.
1)
Las bases de la inteligencia están el cerebro. El cerebro nos llega con funciones
primarias establecidas, motoras, sensitivas, sensoriales; el trabajo de cada persona
hará que sea “arquitecto” de su propio cerebro. Éste no estático; por el contrario es
cambiante constantemente en función de una capacidad llamada “plasticidad”.
En una visión simple, el cerebro recibe información permanente, un sistema de memoria
vinculado a la afectividad “decide” su incorporación o rechazo, y aquello que admite,
se analiza, compara y registra si procede. A lo largo de la infancia se desarrollan habla
y lenguaje, procesamiento de los datos visuales en el espacio, aprendizaje digital, literal
o numérico, capacidad constructiva y espacial, etc. Pertenece a etapas más avanzadas el
establecimiento de la planificación, aprendizaje social, toma de decisiones.
El funcionamiento del sistema nervioso no es sólo el del córtex cerebral, sino también
el automático o semiautomático de la marcha, equilibrio, coordinación del movimiento
y movilidad ocular de seguimiento, entre otros. La médula, los distintos pisos del tronco
cerebral, las diferentes estructuras del cerebelo y los ganglios basales, ejercen tareas
interconectadas con la corteza y la sustancia blanca del cerebro.
Finalmente, el cerebro emocional está principalmente por el sistema límbico y la corteza
anterior del lóbulo frontal. En el centro y base del cráneo están el hipotálamo e hipófisis
que representan controladores cibernéticos de hormonas, iones y glucosa, hambre y sed,
y, en su conexión con la epífisis, la regulación de los ciclos de vigilia y sueño.
2)
El aprendizaje es una constante de la vida; es diverso e implica descubrir ideas y
respuestas óptimas; precisa del conocimiento de uno mismo; ees paulatino y no siempre
exento de equivocaciones que hay que corregir.
Como se ha dicho en varias ocasiones, el aprendizaje está vinculado a la emoción, a la
afectividad.
El aprendizaje nos debe hacer capaces de prever situaciones nuevas y tomar
alternativas.
El correcto aprendizaje es participativo, a través del fomento de comunidades
entre alumnos, profesores y padres, que permitan el diálogo, la crítica, la empatía y
creatividad.
El aprendizaje nos tiene que enseñar a aprender, mediante un circuito emocional y
cognitivo que alimente las estrategias para aprender.
4
Puesta en práctica de los métodos de aprendizaje
1)
En algunas ocasiones el peso del aprendizaje recae en la exposición del profesor y en la
explicación de conceptos e instrumentos hacia los alumnos.
Esta forma de exposición o de clase teórica debe crear un ambiente de interés y
motivación y valorar el tema. El profesor debe trasmitir un curso lógico de pensamiento,
conectar las ideas y facilitar con ello la comprensión. Tras la exposición debe resumir el
tema y conectarlo con lo que ya es conocido.
El apoyo de recursos visuales o no verbales en general puede ser imprescindible.
2)
El aprendizaje cooperativo se realiza en grupos no superiores a 5 alumnos. Se establece
un tema, sus objetivos, las formas de participación, los tiempos y la docuementación
precisa.
3)
Otros métodos tienden al desarrollo de la creatividad, a la utilización de Internet, al
empleo de literatura y cine para fomentar la reflexión, e incluso el compromiso entre
profesor y alumno marcar los modos y tempos de aprendizaje. Lo que sería un “contrato
de aprendizaje”
4)
El profesor debe ser un investigador que descubra aspectos que le permiten aprender
más y mejor. Sería un profesor Sherlok-Holmes like: un HolmesProf.
El ciclo natural de este profesor es: establecer un plan de acción, realizarla, observarla y
reflexionar.
El instrumento del HolmesProf es el PortFolio, el espacio donde convertimos nuestra
experiencia educativa en aprendizaje; puede compartirse, como blog en la red, para
beneficio mutuo.
viernes, 3 de febrero de 2012
“LA MAGIA DE LEER”
Tras las bambalinas de los estudios de TV, en una sala de espera, tenemos al Prof. J.A.
- Vicky – dice el presentador- ve por nuestro invitado.
Instantes después, la auxiliar entra en la sala:
- ¿Sr. Marina?
- Sí, yo soy.
- Está maquillado ¿verdad? Venga conmigo, por favor.
Acomodado en un lateral de la mesa y, una vez que el micrófono y la imagen han sido
ensayados, se inicia la entrevista. El director del programa (en lo sucesivo Pr.) presenta
al Prof Marina (en lo sucesivo Ma):
Pr: buenos días. Tenemos el honor de contar en nuestro programa con el profesor José
Antonio Marina, eminente filósofo toledano y, aunque serían muchos los motivos de
los que podríamos aprovechar su erudición, en este caso nos centramos en un reciente
libro suyo, La magia de leer, que, además del interés general, ha despertado una gran
curiosidad en el mundo educativo. Profesor, díganos qué representa el lenguaje para el
ser humano.
Ma: el lenguaje es la cristalización del cerebro de un homínido en el del homo sapiens
sapiens actual; es la máxima expresión de la inteligencia humana. Es un modelo
único en el que la realidad está “encerrada” en palabras, y el mundo puede describirse
en narraciones, de las que las palabras y su encaje, o sintaxis, son los medios para
expresarse y comunicarse mejor. Cuando el lenguaje escrito empezó a atesorar el
mundo, comenzó la Historia.
En mi libro hago un esfuerzo por reactivar la lectura, bien como una simple experiencia
feliz, bien con objetivos sociales, pues lecturas adecuadas pueden ser antídotos de la
agresividad o del desencanto.
Pr: ¿qué consideraría usted que aportan al individuo la lectura y la escritura?
Ma: la lectura permite al individuo conocer las ideas de otros y formar ideas
propias. Por eso, a lo largo de los tiempos, ha sido considerada peligrosa por algunas
autoridades, ya que permite al individuo emanciparse y lo hace menos dócil para ser
manipulado.
Por otro lado sirve para expresar sentimientos, como los de la persona enamorada que
escribe poemas, sirve para sublimar la realidad, o, como en la novela, para que el autor
trate de crear interés y emoción en el lector. La tercera gran lectura, la que más desidia
provoca, es la del pensamiento o el ensayo; se requiere del lector un esfuerzo intelectual
y se cansa, como fatiga la actividad física en otro orden de cosas.
Pr: ¿piensa que se ha perdido hoy día la “magia de la lectura”?
Ma: ¡qué va! Por el contrario, nunca se leyó tanto como ahora, jamás tuvieron las
personas más ediciones de libros, precios más bajos, más cantidad de bibliotecas…Lo
que sucede es que a la de la lectura se han añadido otras “magias”, como la del cine,
2
la televisión, las consolas y alguna otra. Ahora bien, la diferencia entre el aprendizaje
por la TV y por la lectura es muy grande. La TV es muy poco beneficiosa para el
aprendizaje, porque el sujeto recibe la información rápidamente y de forma pasiva,
mientras que leer un libro tiene sus rituales de intimidad, ambiente, y ofrece un
aprendizaje lento y más emotivo.
Pr: tal vez suceda, profesor, que hay diferentes grados de dificultad en las lecturas.
Ma: ¡qué duda cabe! Para leer hay que conocer palabras, que se deben entender
además, y entenderlas en el contexto…y relacionarlas dentro de la frase. Por eso es tan
importante, para enseñar a leer, enseñar a comprender y crear una automatización de los
elementos básicos de la lectura.
Pr: en su libro nos habla de “razones” para leer y de “recetas” para persuadir de la
lectura. ¿Podría aclararnos estos extremos?
Ma: Verá; la muestra principal de nuestra inteligencia es el lenguaje, el lenguaje
configura lo más especial de nuestra cultura y mediante él convivimos y nos
comunicamos. Ahí tiene tres razones esenciales para fomentar la lectura. A ellas
podíamos añadir que el lenguaje es la expresión de nuestras emociones, que, como
ya dije, es el fundamento de la libertad individual, y tantas razones más de las que se
podría hablar –ve usted, hablar- durante horas.
Pr: se olvida de las “recetas”… ¡Bueno! Nos viene bien una pauta en nuestra entrevista
para la publicidad, que también se hace de palabras…
Tres minutos después:
Pr: reanudamos nuestra interesante conversación sobre La magia de leer. Nos
quedamos, profesor, en sus recetas para persuadir sobre la importancia de leer.
Ma: es usted tenaz; pero no deje de lado el hecho de que, aunque yo ofrezca unas
recetas en mi libro, cada educador sabrá introducir las originalidades individuales que
requieran sus alumnos. Dicho esto, más o menos, las recetas del libro son:
- Contagiar de nuestros entusiasmos, o sea, motivar.
- Usar de ejemplos adecuados.
- Conseguir una aceptación grupal.
- Crear hábitos.
- Desmitificar y eliminar prejuicios sobre algunas actividades.
Pr: o sea, profesor, como siempre, adecuar la razón y la emoción de las personas,
en este caso para inducirlos a la lectura; después, hacer del hábito un circuito que
retroalimente el interés.
Ma: efectivamente. Concretando, la estrategia de introducir la afición a la lectura, pasa
por aprovechar las emociones e ilusiones desde la niñez, que aprendan a imitar a sus
mayores, quienes, a su vez, deben darles ejemplo. Desde pequeños hay que leerles
cuando se acuestan, sin ganas, a dormir; leerles cuentos, que entiendan como un premio,
en una situación íntima y cálida, fortaleciendo el vínculo paterno-filial. El cuento
3
debe de servir además para resolverles problemas, para fomentar su imaginación, para
comprender y compartir sus sentimientos.
Pr: y ¿en el aula?
Ma: créame, nada es más gratificante que enseñar a leer. Es algo emocionante y
mágico. Es fantástico ver cómo al principio nadie se entero, luego uno, después unos
pocos y, al final, toda la clase…
En mi libro encontrará técnicas de animación a la lectura, que pueden resultar muy
prácticas en el aula.
Finalmente, leer en público quita miedo, libera de agresividad, quita importancia al
hecho de equivocarse o de no entender algo. Es, en un buen grado, una psicoterapia
excelente.
Pr: bien, profesor, sus palabras son tan convincentes que podríamos tener varias
entrevistas, sin que el tema se agotase. Le agradecemos que nos haya esbozado su libro
La magia para leer y esperamos tener nuevas ocasiones para que esté con nosotros.
Ma: muchas gracias también a usted y a quienes nos escuchan, pues nada hay más
gratificante que sentirse escuchado con interés. Buenos días y…hasta otra ocasión.
Adiós.
Rueda de prensa del Ministro de Educación don Calisto Listo.
LUNES, 20 de enero de 2012. 9 horas.
Hotel “Villa Antonio de Nebrija”.
Buenos días a todos. El sr. Ministro va a contestar a sus preguntas sobre la reforma
educativa en la materia de las competencias y, concretamente en la competencia
referida a la comunicación lingüística. Disponen de treinta minutos para plantear sus
dudas de forma ordenada. Demos paso a la primera pregunta.
Periodista:
Buenos días, mi pregunta es para la revista “Sapiencia lingüística”.¿Podría en primer
lugar aclararnos qué es exactamente la competencia lingüística?
Ministro:
Sí, por supuesto. Cuando hablamos de competencia lingüística nos referimos al
conjunto de habilidades y destrezas que integran el conocimiento, comprensión,
análisis, síntesis, valoración y expresión de mensajes orales y escritos adecuados a las
diferentes intenciones comunicativas, para responder de forma apropiada a situaciones
de diversa naturaleza en diferentes tipos de entorno. Para que todos lo entiendan
claramente el enfoque de competencia en comunicación lingüística es eminentemente
comunicativo.
Periodista:
Buenos días, del periódico “Lengua y cultura”. Esta definición que usted ha dado es
ciertamente demasiado amplia y me gustaría que concretara los ámbitos en los que esta
competencia se desarrolla.
Ministro:
Bueno, esta competencia se centra en todo lo que tiene que ver con los distintos
procesos de comunicación del ser humano, es decir, la comprensión lectora, la
composición de textos escritos, el uso de la lengua oral tanto al hablar como al escuchar
y la competencia plurilingüe y pluricultural.
Periodista:
Disculpe la interrupción sr. Ministro pero, ¿esto no es lo que se enseña en la asignatura
de Lengua y Literatura desde hace años?
Ministro:
Lo que cambia sustancialmente es el enfoque. Es una nueva forma de ver la enseñanza
de la asignatura de Lengua y Literatura. Lo que cambia es la forma de trabajar dos
ramas fundamentales en esta materia: la Gramática y la Literatura. Ambas deben
enfocarse como elementos útiles en nuestra vida práctica y no ceñirse a los conceptos.
Por tanto, la gramática debe ayudarnos para resolver problemas comunicativos reales y
la Literatura debe dejar de ser una mera asimilación de conceptos teóricos para abarcar
campos más amplios y sobre todo más conectados a nuestra realidad: compartir las
experiencias vitales de los autores, reflexionar sobre la vida y el tiempo, descubrir la
belleza del lenguaje poético y literario, conocer modelos de escritura como recursos
para crear textos propios.
Periodista:
Muy buenos días, sr. Ministro. Mi pregunta es para la revista “Leer”:
¿De qué forma piensan ustedes orientar la competencia lectora en una sociedad en
la que existen otras fuentes de diversión, tales como la televisión o los videojuegos,
que a menudo ganan la batalla, porque requieren menos esfuerzo de concentración y
proporcionan un placer más rápido para el posible lector?
Ministro:
Ese es un problema que nos preocupa muchísimo. La lectura es decisiva para nuestra
vida porque nuestra inteligencia, nuestra cultura y nuestra convivencia son lingüísticas.
Existen multitud de definiciones del proceso de la lectura así como de las utilidades
de esta: leer es un diálogo con el autor y con uno mismo, es razonar, es informarse,
aprender, poder opinar, disfrutar. La lectura da poder y libertad. No hay inconvenientes,
todo son beneficios; pero aun así es cierto lo que usted plantea: el placer instantáneo,
la comodidad que proporcionan esas fuentes de diversión que ha mencionado son
factores decisivos para el posible fracaso del potencial lector. Por el contrario, leer es
un proceso complejo de reconocimiento de palabras y discernimiento del significado
de estas en un contexto. Debido a esta complejidad es habitual que los alumnos se
enfrenten a problemas como la dislexia, dificultades en la comprensión global de un
texto, dificultades para aplicar las habilidades lectoras…A pesar de ello, y precisamente
por ello, el docente debe estimular al alumno para que se rinda al placer de la lectura,
conseguir que encuentre el camino para disfrutar con un libro, tarea nada fácil. Para
conseguirlo, se nos ocurren distintos procedimientos: podemos contagiar nuestro
entusiasmo, servir de ejemplo a los alumnos, premiar los esfuerzos y logros obtenidos
en este ámbito, fomentar la creación de un hábito, intentar eliminar prejuicios sobre el
acto de leer, facilitar esta labor.
Periodista: Buenos días. Mi intervención es para el periódico inglés “Language”. En
primer lugar quiero felicitarle por esta defensa tan apasionada de la lectura y le animo a
que nos explique brevemente en qué aspectos se va a centrar la competencia para hablar
y escuchar.
Ministro:
Gracias por sus alabanzas. Ojalá estuviera en la mente de todos esta consideración de
la lectura como valor imprescindible para el desarrollo del ser humano. Pero pasemos a
hablar de la competencia para hablar y escuchar. El objetivo es lograr que los alumnos
se expresen correctamente en los aspectos relacionados con todos los niveles de la
Lengua (ortografía, morfología, sintaxis, léxico, semántico y social), y que comprendan
bien lo que escuchen creando las actitudes que favorezcan una buena comunicación.
Esto se consigue a través de técnicas como el debate, la conversación, el coloquio, la
exposición, la narración y la descripción y la recitación.
Para evaluar esta competencia, el docente debe fijarse en la comprensión del
alumno
(audición, escucha atenta y respetuosa) y la expresión de las ideas
(vocabulario adecuado, morfosintaxis , fonología, elementos paralingüísticos, técnicas
de expresión…).
Periodista:
Buenos días sr. Ministro. Trabajo para el “Lenguaje y comunicación” y mi pregunta está
relacionada con la aplicación de la competencia en composición de textos. Como usted
ya explicó anteriormente en la presentación del proyecto, esta competencia pretende
desarrollar la capacidad de elaborar textos de diversos tipos que permitan al alumno
desarrollar y comunicar el conocimiento para participar en la vida social; pero ¿cómo se
hace esto en la práctica dentro del aula?
Ministro:
Esa una buena pregunta. Y espero darle una buena respuesta. Esta competencia se
desarrolla a través de la planificación, la textualización y la revisión del texto resultante.
Periodista:
Si me permite sr. Ministro: ¿Qué destrezas debe conseguir un alumno para obtener ese
texto resultante?
Ministro: Bueno, creo que aquí se podrían incluir desde el dominio de los tipos de
textos útiles para la vida cotidiana hasta textos literarios, sin olvidar el conocimiento de
las normas ortográficas y de los signos de puntuación. También hemos de mencionar la
capacidad de autoevaluación, de planificación y consulta de fuentes, de búsqueda de un
estilo propio, etc. Es un campo muy amplio y por ello, creo que apasionante.
Periodista:
Para la revista “Escribe y deja escribir”. Mi pregunta está relacionada con la última
de las competencias:¿Podría aclararnos en que consiste la competencia plurilingüe y
pluricultural?
Ministro:
Sí, por supuesto. Verá usted, todas las competencias de las que hemos hablado
anteriormente están inmersas en nuestra realidad, pero es esta la que más incide de
forma directa en la sociedad de nuestro tiempo. El consejo de Europa tiene entre sus
objetivos fundamentales el logro de esta competencia para lograr que desde la escuela el
alumno pueda adquirir el dominio de varias lenguas.
Los docentes pueden utilizar el PORTFOLIO para lograr esta competencia. En él se
pueden registrar las experiencias en torno a las lenguas y las culturas con las que se
relacionan. Experiencias relacionadas con el grado de dominio de las lenguas, con
las experiencias vitales y con el archivo de cualquier material que muestre los logros
obtenidos.
Periodista:
Buenos días. Para el periódico “José de Espronceda”: Después de esta profunda
reflexión sobre el nuevo enfoque que se le va a dar a la materia de Lengua y Literatura,
inevitablemente me surge una pregunta: ¿Cómo cree usted que debe ser el perfil del
profesor?
Ministro:
Ciertamente es una pregunta interesantísima. Destacamos varios aspectos
fundamentales. El primero es el perfil lingüístico: el profesor debe cuidar el lenguaje,
ser modelo de expresión correcta y elaborada, debe transmitir lo que sí debe hacerse. El
segundo es el perfil personal: la pasión y el compromiso, la curiosidad y el pensamiento
crítico, el coraje, la estrategia y el optimismo, son cualidades que han de caracterizar
la personalidad del docente. El tercer aspecto se refiere a las habilidades lingüísticas:
se requiere que sea un eficaz y apasionado transmisor, un inquieto generador de dudas,
un lector apasionado y un escritor eficaz. El cuarto tiene relación con el grado de
formación en Lengua y Literatura y en su aprendizaje: debe dominar las competencias
relacionadas con ambas disciplinas, las técnicas del aprendizaje y su puesta en práctica
en el aula. No debemos tampoco olvidar que el docente que se requiere debe ser un
profesional del aprendizaje de la Lengua: que acompaña el aprendizaje del alumno,
evalúa su formación para mejorar su práctica, perfecciona su criterio para evaluar y
crear materiales, aprende de su proceso de enseñanza. Y por último debe tener sentido
de proyecto y de equipo: valorar la importancia de trabajar en grupo, enriqueciéndose y
creciendo desde el trabajo común. Para concluir un apunte fundamental: debemos tener
muy presente que este tema afecta a todos los profesores, independientemente de la
asignatura que imparten.
Periodista:
Entonces, sr. Ministro, los Equipos Educativos de cada centro desempeñan un papel
fundamental a la hora de coordinar el trabajo de todos los profesores para desarrollar
adecuadamente esta competencia lingüística.
Ministro:
Efectivamente. Los Equipos Educativos son una pieza clave y deben no solo establecer
unos objetivos comunes en esta competencia en cada etapa, ciclo y curso; sino también
compartir estrategias y metodologías para todos los docentes y establecer sistemas de
evaluación de la competencia lingüística.
Periodista:
¿Y que le queda al Seminario de Lengua?
Ministro:
Le queda todo: gestionar programaciones, evaluar la calidad del aprendizaje, consensuar
y establecer pautas de mejora, investigar e innovar en el campo del aprendizaje
lingüístico, formarse y compartir la formación con todo el centro… en fin, una labor
enorme y apasionante, creo yo.
Periodista:
Después de todo esto creo que la conclusión es que el docente debe cambiar su
metodología y el Equipo Directivo conforma una pieza clave en este proceso, puesto
que debe conseguir que todo el profesorado se implique. ¿Es así?
Ministro:
Sí, así es. Creo que lo más importante es ese cambio en la metodología. Todavía
se cree que a mayor acumulación de contenidos, mayor es el conocimiento; pero si
reflexionamos sobre esto, nos daremos cuenta de que el alumno no sabe qué hacer con
esos contenidos. La idea ahora es tener estrategias y destrezas intelectuales, saber qué
hacer con los contenidos: aprender a aprender. El aprendizaje debe combinar la práctica,
lo creativo y la teoría como espacio de reflexión. Y además creo que todo este proceso
debe hacerse implicando a los padres.
Periodista:
Bien, pero ¿existe una didáctica que recoja todo esto? Porque me parece un tema
excesivamente amplio y difícil.
Ministro:
Es la DLL (Didáctica de la Lengua y la Literatura), una disciplina que se consolidó en
los años ochenta cuyo objetivo principal es aunar todas las características de las que
hemos estado hablando: hablantes competentes, lectores eficaces, buenos redactores,
individuos preparados para relacionarse con los demás. Ahora es enseñar comunicación,
no enseñar Lengua.
Periodista:
Y supongo que todo esto tendrá una incidencia clara en el Proyecto Educativo de
Centro.
Ministro:
Evidentemente. El primer paso es la convocatoria de profesores de todas las áreas, el
segundo paso es hacer un análisis de los Puntos Fuertes y las Áreas de Mejora de los
alumnos en esta competencia. Una vez hecho esto la idea es centrarse en las Áreas
de Mejora para establecer objetivos, estrategias y sistemas de evaluaciones comunes.
Creemos que ese el camino.
Eso es todo. Muchas gracias a todos por venir.
miércoles, 1 de febrero de 2012
ERASE UNA VEZ
- Mamá- dijo la pequeña Julia- de mayor
quiero ser “seño”, como Amalia… Aunque no sé si podré, ¡ella sabe tantas cosas
y es tan buena…! Fíjate que hasta es buena con Juan Belmonte que siempre pega a
todos los niños… ¿Tú crees que yo podré?
- Sí, cariño, sólo tienes que tener
ilusión, ser coherente con lo que piensas y ser capaz de ponerte en el lugar
del otro para que, así, los niños puedan aprender mejor.- Contestó la madre
mirando a Julia con ternura.
- No te entiendo, mami. ¿Qué quieres
decir?
- Verás, voy a contarte un cuento para
que lo comprendas, ¿quieres?:
“Esta es la
historia de una niña que se llamaba Gabriela.
Gabriela vivía con
sus padres en un pueblecito de España. Iba todos los días a la escuela y, como
muchas otras niñas de su edad, en sus ratos libres, se entretenía jugando a las
maestras.
Fue creciendo, fue
a la universidad y, con 19 años, terminó sus estudios para ser “profe”; aquel
día, Gabriela estaba nerviosa; nerviosa y alegre. Igual que sus amigas, se
sentía feliz. Feliz porque, por fin, iba a comenzar su sueño. El sueño de
enseñar.
La primera escuela
en la que trabajó, estaba en un pueblo que se llamaba Tierra de Campos. Allí,
los niños tenían que trabajar en vez de ir al cole y muy pocos sabían leer; bueno,
la verdad es que sólo sabía uno…; además, la escuela estaba vieja y fea, sin
sillas ni cuadernos, ni lápices de colores, como los que tú tienes. –En un
sitio tan feo no se puede aprender bien- pensó Gabriela- y, rápidamente, se
puso manos a la obra para, con toda su ilusión, mejorar aquello.
No fue tarea fácil
ya que en el pueblo pensaban que era muy joven para ser maestra y ni siquiera
les gustaba que quisiera hacer teatro con los niños, pero ella seguía adelante;
día tras día, escribía en su cuaderno todo lo que había conseguido, decoró y
pintó la clase, puso unos arbolitos en el aula e, incluso, creó una pequeña
biblioteca para sus alumnos. Cada vez sentía más ilusión por su trabajo, veía
como los niños la sonreían, cómo ella podía compartir todo lo que sabía con
ellos, cómo aprendían y querían descubrir lo que pasaba a su alrededor.
Pero llegó el
invierno y enfermó. Se puso muy, muy malita y tuvo que dejar el pueblo e irse a
casa con sus padres.
Después de unos
meses, se puso buena otra vez, así que decidió volver a trabajar como maestra;
al fin y al cabo, ¡era lo que le gustaba! Para ello, tuvo que hacer un examen
muy duro, de esos que llaman “oposiciones” y, después, cuando lo aprobó, se
marchó muy lejos, a África. Tenía mucha ilusión, quería aprender de la gente
que allí vivía, conocer paisajes nuevos y, por fin, después de un largo viaje
en barco, llegó a Guinea.
Allí, todos los
niños la esperaban sonriendo. Y aprendían. Cantaban canciones que Gabriela les
enseñaba. Y ellos también les enseñaban las suyas. ¡Ahí todos aprendían cosas!
Algunas personas
la intentaban convencer de que, por ser negros y no tener la misma religión,
valían menos, pero a ella no le importaba lo que dijeran; ella solo quería
enseñarles cultura para que pudieran ser más libres y decidieran lo que querían
hacer cuando fueran mayores.
Gabriela era muy
feliz en Guinea, con sus queridos alumnos y su amigo Emile, que además era
médico, pero se puso otra vez mala, con una enfermedad muy grave, y tuvo que
volver a España; ¡otra vez su sueño se rompía!
Sin embargo,
Gabriela no se daba por vencida. Sabía que con optimismo y voluntad lo
conseguiría, así que, cuando se puso otra vez buena, fue a trabajar a otro
pueblo que se llamaba Castrillo de abajo. Allí conoció a un chico, que también
era maestro, pero del pueblo de arriba, y hablaban todos los días de lo contentos
que estaban por poder enseñar; hablaban de los niños a los que daban clase, y
compartían sus ilusiones.
Gabriela y
Ezequiel, que así se llamaba el chico, se casaron y, después de unos meses,
tuvieron una niñita a la que llamaron Juana. Tampoco allí fue fácil; a los
señores del pueblo, no les parecía importante el trabajo que ellos hacían y,
cada vez que intentaban mejorar la escuela, ellos se negaban. Poco a poco,
fueron aceptándolos y confiando en ellos y ¡hasta hubo un día en el que
pudieron llevar una escuela ambulante que les enseñó música, cine y un montón
de cosas más!
Ahí estaban
contentos, pero se veían muy poco porque Ezequiel todo el día estaba en el
pueblo de arriba y, para estar más tiempo juntos, decidieron irse de Castrijo y
buscar un pueblo donde pudieran trabajar los dos.
El lugar al que
llegaron se llamaba Los Valles; un pueblecito que estaba dividido en dos: el de
arriba y el de abajo. Ellos vivirían en el de abajo, que era en el que estaba
su escuela; y el de arriba, con otro cole distinto, era al que iban a estudiar
los hijos de los señores que trabajaban en las minas de carbón.
Allí conocieron a
Marcelina, que tenía tres hijos, y uno de ellos, el mayor, era diferente; era
menos listo que los demás y por eso no le habían dejado ir a la escuela. Sin
embargo, Ezequiel y Gabriela decidieron que ellos le enseñarían porque, ¿por
qué no iba a poder aprender el pobre Mateo como los demás chicos?
También conocieron
a Germán, el alcalde de pueblo, que en cuanto los vio llegar se dio cuenta de
que las cosas saldrían bien; eran listos y confiaba en ellos porque sabía que
podrían ayudar a cambiar lo que iba mal. Y a Inés, la maestra del pueblo de
arriba, a quien Gabriela ayudó a hacer una fiesta cultural con poesías y teatro
y música y… ¡de todo!
Además de todo eso, como Gabriela y Ezequiel ponían tanta
ilusión en su trabajo y en lo que creían, decidieron que, a partir de ese
momento, en Los Valles darían clases a los niños y a las niñas juntos; y
también habría clases para los mayores, para los papás y las mamás de los niños
que iban al cole; querían que todo fuera mejor. Deseaban cambiar la sociedad
con su manera de enseñar.
Todo
iba bien en la escuela; parecía que ya habían encontrado su sitio; sin embargo,
por esas cosas tontas que hacemos a veces los mayores, en España había muchos
problemas; ¡incluso decían que era culpa de los maestros por cómo habían
enseñado a sus alumnos! Luchaban unos contra otros y a Ezequiel lo cogieron
unos policías y lo metieron en la cárcel, así que Gabriela y Juana se quedaron
solas.
Gabriela
estaba triste y solo se divertía y sonreía en su escuela, con sus niños; para
ella, era como la medicina que te da a ti el médico cuando estás malita y que
te pone buena tan rápido. Y un día, sin esperarlo, volvió Ezequiel. El problema
es que todas esas luchas seguían y, al final, en una de ellas, mataron al pobre
Ezequiel…
Pero, bueno, eso es otra historia. Es una de mayores, triste
y sin la alegría y dedicación de los maestros. Ya te la contaré otro día…
-Mamá… Creo que, aunque el pobrecito Ezequiel muriera y
Gabriela y Juana se quedasen solas, sus niños, los de sus clases, seguro que se
acuerdan de ellos. Porque les ayudaron un montón y les enseñaron muchas cosas…
Y seguro que eso para ellos era importante.
- Sí, cariño, yo creo que sí.
- Mamá… Creo que ya he entendido como tiene que ser una
maestra. Y, ¿sabes qué? Que me parece que yo seré como Gabriela.
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